sábado, 17 de abril de 2010

ZONA DE TOPES






Tlaltizapán, Febrero 14, 1918

Sr. General Genaro Amezcua
La Habana, Cuba

Estimado amigo:

Me refiero a las gratas de usted fechadas el 1o. y 15 de enero último.

Por ellas veo que ha continuado usted, con actividad y con éxito la ardua labor de propaganda, que la revolución le ha encomendado. Veo también con gusto que en esa tarea es usted eficazmente ayudado por entusiastas e inteligentes colaboradores, que fungen ya como agentes de propaganda.

Por los recortes que se sirve adjuntarme, quedo impuesto de la benévola acogida que en la prensa de esa capital han tenido las declaraciones hechas por usted, acerca de las finalidades que perseguimos, lo que es indicio cierto de que la intelectualidad cubana se da cuenta de la importancia de este movimiento regenerador y simpatiza con él abiertamente, al reconocer su indudable justicia.

Verdaderamente, celebro que en ese interesante país hermano del nuestro, repercutan vigorosamente y dejen hondas huellas las reivindicaciones gallardamente sostenidas por el pueblo campesino de esta república de México.

Era de esperarse que así sucediera; era de augurarse esa cordial hospitalidad para nuestros anhelos de reforma y para nuestros empeños de radical renovación, pues lo mismo tienen que pensar y que sentir los pueblos de igual historia que sufren y han sufrido idénticos males; que en su seno sienten agitarse los mismos problemas, y que, es lógico, por lo mismo alienten análogos ideales y vibren con los mismos entusiasmos.

Mucho ganaríamos, mucho ganaría la humana justicia, si todos los pueblos de nuestra América y todas las naciones de la vieja Europa comprendiesen que la causa del México revolucionario y la causa de la Rusia irredenta, son y representan la causa de la humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprimidos.

Aquí como allá hay grandes señores, inhumanos, codiciosos y crueles que de padres a hijos han venido explotando hasta la tortura, a grandes masas de campesinos. Y aquí como allá, los hombres esclavizados, los hombres de conciencia dormida empiezan a despertar, a sacudirse, a agitarse, a castigar.

Mr. Wilson, el presidente de los Estados Unidos, ha tenido razón al rendir homenaje, en ocasión reciente, a la revolución rusa, calificándola de noble esfuerzo por la consecución de libertades, y sólo sería de desearse que a este propósito recordase y tuviese muy en cuenta la visible analogía, el marcado paralelismo, la absoluta paridad, mejor dicho, que existe entre ese movimiento y la revolución agraria de México.

Una y otro van dirigidos contra lo que León Tolstoy llamara "el gran crimen": contra la infame usurpación de la tierra, que siendo propiedad de todos, como el agua y como el aire, ha sido monopolizada por unos cuantos poderosos, apoyados por la fuerza de los ejércitos y por la iniquidad de las leyes.

No es de extrañar, por lo mismo, que el proletariado mundial aplauda y admire la revolución rusa, del mismo modo que otorgará toda su adhesión, su simpatía y su apoyo a esta revolución mexicana al darse cabal cuenta de sus fines.

Por eso es tan interesante la labor de difusión y de propaganada emprendida por usted en pro de la verdad; por eso deberá acudir a todos los centros y agrupaciones obreras del mundo, para hacerles sentir la imperiosa necesidad de acometer a la vez y de realizar juntamente las dos empresas: educar al obrero para la lucha y formar la conciencia del campesino.

Es preciso no olvidar que en vrtud y por efecto de la solidaridad del proletariado, la emancipación de l obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la liberación del campesino.

De no ser así, la burguesía podría poner estas dos fuerzas, la una frente a la otra, y aprovecharse, por ejemplo, de la ignorancia de los campesinos para combatir y refrenar los justos impulsos de los trabajadores citadinos; del mismo modo que, si el caso se ofrece, podrá utilizar a los obreros poco conscientes y lanzarlos contra sus hermanos del campo.

Así lo han hecho en México, Francisco I. Madero en un principio y Venustiano Carranza últimamente; si bien aquí los obreros han salido ya de su error y comprenden ahora perfectamente que fueron víctimas de la perfidia carrancista.

Todo lo que usted haga para obtener la colaboración de los centros obreros de Europa y América, será poco, si se considera la trascendencia de la labor y la magnitud del resultado.

Debe usted excitar a estas agrupaciones a que propaguen en sus respectivos países los ideales del agrarismo; el programa de la revolución mexicana y los grandes triunfos alcanzados en el terreno de las realidades con nuestros modestos luchadores indígenas, incansables y firmes después de ocho años de lucha.

Una gira de propaganda por Sudamérica y Europa, sería muy útil a no dudarlo, y ojalá que usted pudiera realizarla, pero para ello sería preciso el apoyo de algún sindicato o corporación obrera de ese país, pues todavía no es posible para la revolución sufragar los gastos consiguientes, si bien todo hace suponer que muy pronto tendrá fondos bastantes.

Le adjunto una credencial para sus trabajos cerca de las organizaciones obreras, así como varios ejemplares de EL SUR y otros documentos de propaganda.

La revolución netamente popular y agraria ha ganado considerable terreno, y hoy domina no sólo en Morelos, Guerrero, Tlaxcala, México y Puebla, sino también en Hidalgo, Guanajuato, Michoacán, Jalisco, San Luis Potosí, Zacatecas, Durango y Coahuila y en la parte sur de la república, además de haberse extendido a Veracruz y Oaxaca ha penetrado en el fondo de los estados de Tabasco y Chiapas, quizá los más oprimidos del país.

Saluda a usted y le desea todo bien su amigo y atto. s.s.

Emiliano Zapata

Pregunta resuelta: A que se deberá que en esta época ya no afloran mexicanos valerosos, como los de antaño?

Sí, me refiero a que en esta época ya no figuran héroes tales como los hermanos Serdán, Miguel Hidalgo, Emiliano Zapata, Vicente guerrero, entre otros, en virtud de acaudillar la patria, la soberania y contrarrestar la tiranía del gobierno. Será que nuestros últimos héroes yacen enterrados? o a que se deberá que hoy en día ya no florecen hombres valerosos. (se agradecen las respuestas serias y caviladas)

Pregunta resuelta: Tengo un problema con una tarea ?

Etto...tengo una tarea de decir xq lucho estas persona... Miguel Hidalgo Jose Maria Morelos y Pavon Francisco Villa Mohandas Karamchand Gandhi Nelson Mandela Emiliano Zapata PD: si no saben no contesten babosadas

Nuestro País no pudo estar fuera del proceso histórico dentro del que grandes potencias se repartían los recursos naturales del mundo. La conquista de México y la de América fue posible, debido a las necesidades comerciales crecientes de los países de aquella época. El sometimiento de México al régimen colonial significo: la imposición de una cultura ajena y la feroz destrucción de las costumbres, tradiciones y cultura de nuestro pueblo; la acumulación de la riqueza nacional por parte de los españoles; la concentración de las comunidades indígenas y sus tierras, por parte de la iglesia; el genocidio contra los indígenas.

El 25 de junio de 1520, sobresale la actitud aguerrida y tenaz de Cuitláhuac y Cuahutémoc, encabezan la rebelión y cuando los españoles utilizan a Moctezuma como instrumento para llamar a la paz a los mexicas, la respuesta popular fue de repudio y Cuahutémoc apedrea al indigno Tlacatecuhtli.

En ésta época, es fundamental la defensa de Tenochtitlán y la resistencia de los pueblos autóctonos: los mixes y zapotecas en el estado de Oaxaca; los Chiapas en el estado que lleva su nombre y quienes prefirieron arrojarse en el cañón del sumidero antes que vivir en la esclavitud; los chichimecas en los que hoy son los estados de México y Querétaro; los purépechas que se sublevaron en el estado de Michoacán, a raíz de la tortura y asesinato del Rey Tzintizha, los negros (de origen africano) que se sublevaron en el estado de Veracruz encabezados por Yanga; los Yaquis encabezados por el indígena Lautaro; los nuevos, guazaparis, tepehuanes, pimas y tarahumaras en el norte de la entonces Nueva España; los mayas en la Península de Yucatán, encabezados por Jacinto Canek, etc.

En resumen, diremos que durante el transcurso de los trescientos años de dominio colonial, ocurrió la explotación y miseria en que vivía nuestro pueblo indígena, la nula participación de criollos y mestizos en la vida política, el genocidio contra el pueblo rebelde, así como, la explotación de los recursos naturales de aquella época, éstos son los antecedentes de la guerra de independencia.

ÉPOCA INDEPENDIENTE, 1810

En la cultura universal y las ideas sociales más avanzadas del siglo XVIII y XIX, Rousseau, Montesquiu, Dantón, Robespiere, influyen en la formación teórica de hombres que, como José María Morelos y Pavón comprende las necesidades de los indígenas, criollos y mestizos y dirige su potencial revolucionario y su espíritu independista.

En esta etapa de nuestra historia, se manifiesta la disposición del pueblo a luchar por la independencia de la colonia española, el 16 de septiembre de 1810, 15 hombres encabezados por Miguel Hidalgo y Costilla e Ignacio Allende, en pocos meses reúnen a miles de insurrectos, dispuestos a combatir en contra del ejército realista formado para proteger los intereses económicos, políticos y eclesiásticos de los españoles.

Miguel Hidalgo y Costilla, el 5 de diciembre de 1810, por medio de un decreto, se pronuncia a favor de los indígenas, en cuanto a las tierras de los naturales, en los términos siguientes: “Prohibiendo para lo sucesivo el arrendamiento de tierras de los pueblos, cuyo goce se reserva exclusivamente a los naturales”.

El pensamiento de José maría Morelos y Pavón quedó plasmado en el documento llamado los sentimientos de la Nación y en la constitución de Apatzingán, que contiene los elementos más avanzados de la concepción que hace residir la soberanía de la nación en el pueblo y establece los derechos fundamentales del hombre.

En esta época, destaca la participación combativa de Vicente Guerrero, Hermenegildo Galeana, Mariano Matamoros, Guadalupe Victoria, los Aldama, los Bravo, entre otros. Mención especial merece la actitud internacionalista del ciudadano Vasco Francisco Javier Mina, quién murió combatiendo por la independencia de nuestro país, así mismo destacó la participación combativa de las mujeres Josefa Ortíz de Domínguez y Leona Vicario.

En 1821, proclama la independencia nacional Agustín de Iturbide, el hombre criollo que durante casi once años persiguió, torturó, encarceló, masacró a los insurgentes, un personaje que fue representante de los intereses de los gachupines y de los sectores más reaccionarios de la Nueva España, quiénes se oponían a la revolución liberal española y abrazaban pensamientos monárquicos. Una vez caídos los principales caudillos de la guerra insurgente, tomaron posesión del nuevo gobierno, quienes los combatieron y ordenaron su fusilamiento.

A pesar del avance que la guerra de independencia significaba, la situación social, económica política del pueblo seguía siendo igual, mientras el mando del gobierno liberal y la reaccionarias fuerzas conservadoras. Iturbide, Santa Ana y Maximiliano cada una a su tiempo con su ayuda del clero, pretendiendo dominar al pueblo bajo un gobierno monárquico.

Muy poco tiempo después de proclamada la independencia el expansionismo de Estados Unidos de Norteamérica nos despojó con más de la mitad del territorio nacional, posteriormente el intervencionismo de Inglaterra y Francia, para apoderarse de nuestra riqueza, mediante el sometimiento del pueblo.

Una vez más las solidaridad internacionalista se manifestó cuando los soldados irlandeses, quienes formaban parte del Batallón de san Patricio, se unieron a los soldados nacionales, abrazando las causas de la Independencia y Soberanía nacional.

Desde el surgimiento de los Estados Unidos de Norteamérica como nación, sus intereses y políticas se han proyectado sobre el destino de México. Nuestro país ha sufrido cientos de agresiones perpetradas por los norteamericanos; desde las intervenciones militares, hasta la influencia en asuntos políticos, económicos, sociales y culturales de nuestro país.

La guerra de independencia, que duro once años, agudizo la crisis de la nación, pues durante ella murieron aproximadamente 600 mil personas, lo que significo la pérdida de mano de obra, tanto de trabajadores rurales, como de urbanos; consecuentemente la falta de fuentes de trabajo, ocasionó desempleo masivo, la ausencia de autoridad civil en muchas regiones de la nación provocó conflictos armados.

Por otro lado, la negativa de España de, reconocer la Independencia de México, llevo al establecimiento del primer imperio mexicano con Iturbide a la cabeza, quien posteriormente fue fusilado por sus ideas absolutas y en 1824 se estableció una república federal con el insurgente Guadalupe Victoria, como presidente.

En esta época de la historia de México se caracterizó por una profunda crisis política entre liberales y conservadores, para acceder al poder público. A la cabeza de este nuevo grupo de hombres se encontraba Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada, Guillermo Prieto, Mariano Escobedo, Ignacio Zaragoza, Ignacio Manuel Altamirano, quienes pretendían transformar las condiciones de vida de las personas, al establecer la separación entre la Iglesia y el Estado. Lucha por las libertades políticas (prensa, opinión, organización, escribir, culto, así como la inviolabilidad de la integridad de las personas).

Muchas de estas ideas se establecieron en la Constitución de 1857. Una vez que Juárez accedió a la presidencia de México, promulgó una serie de leyes de Reforma y que pretendía la secularización de la Sociedad Mexicana a través del establecimiento del matrimonio civil, la desamortización de los bienes de la Iglesia y de las comunidades indígenas y la prohibición del pago del diezmo. Estas leyes provocaron la Guerra de Reforma (1857-1861), la cual fue ganada por Juárez y su grupo de personas, así como, con el pueblo mexicano logró expulsar a los franceses intervencionistas.

La muerte de Juárez, facilita el acceso al poder público de Porfirio Díaz en 1872, que permanece en el poder durante más de 30 años.

El régimen gubernamental del dictador se caracterizó por la absoluta centralización del poder político, él mismo decidía quien seria gobernador, diputado y presidente municipal, el voto o la voluntad del pueblo se desconoció y la represión era empleada sistemáticamente para sofocar cualquiera de los muchos brotes de inconformidad popular, que la explotación, la miseria y la esclavitud de obreros y jornaleros producían constantemente. Ya los latifundistas y los industriales extranjeros capitalistas en bienes, eran protegidos por el dictador de Díaz y estaban con él en el poder político. Los pequeños productores eran absorbidos por los monopolios de los ricos; los latifundistas acaparaban las tierras; cada día era más insoportable el despotismo burocrático se hacía ostentación de lujo a aristocracia, sin prestar atención a las necesidades populares; el déspota lleno las cárceles de presos políticos.

Los obreros comenzaron a organizarse y lograron hacer sus primeras huelgas en el Rio Blanco y Cananea, para demandar mejores condiciones de trabajo y de vida. La respuesta del gobierno a estas reclamaciones fue el asesinato de los obreros. Además, el pueblo estaba sometido social y culturalmente por sacerdotes, latifundistas, militares y los llamados científicos quienes se encargaban de confundir a las personas.

En 1908, el general Díaz concedió una entrevista al periódico estadounidense James Creelman donde manifestó que México estaba preparado para la democracia y que pensaba retirarse de la vida pública. Sin embargo, pronto las declaraciones de Díaz a Creelman fueron desmentidas, cuando Díaz se postuló nuevamente a la presidencia de la República para el periodo 1910-1914.

Uno de los grupos políticos burgueses de aquella época encabezados por Francisco I. Madero, participó en las elecciones para la presidencia de la República Mexicana, resultando el día de las elecciones preso Madero y perseguidos sus colaboradores. Al salir de la cárcel Madero decidió levantarse en armas contra Díaz bajo la bandera del Plan de San Luis en 1910. Sufragio efectivo no reelección.

REVOLUCIÓN ARMADA DE 1910

En el estado de Morelos, un grupo de campesinos encabezado por el general Emiliano Zapata Salazar, tomaron las armas para luchar por sus tierras, ocupadas por los grandes hacendados, porque se realizará un reparto generalizado de la tierra, que contribuyera a la solución de los problemas sociales y económicos de millones de campesinos, dichas demandas fueron plasmadas en el Plan de Ayala de 1911.

Simultáneamente, en el norte de nuestro país el gran Guerrillero anti-imperialista Francisco Villa, impulsa la revolución armada, para terminar con el sistema explotador, cruentas fueron las batallas y la caída de Díaz fue una victoria de las fuerzas populares.

Sin embargo, la burguesía aprovecha la ocasión para acceder al poder político, surgiendo pugnas entre esa misma clase social.

El 5 de febrero de 1917, con la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, aparentemente se estableció las demandas sociales, económicas y políticas por las cuales el pueblo se levantó en armas, durante 7 años.

En realidad el General Emiliano Zapata supo que esa formalidad no cumplía los objetivos ni satisfacía los ideales por los cuales el pueblo se organizó para la Revolución. Mientras los que detentaron el poder político, representantes de la burguesía nacional, proclamaron el fin del movimiento armado iniciado en 1910. Los zapatistas se aprestaban al combate y grandes sectores de masas exigían los cambios fundamentales a los que aspiraban. Francisco I. Madero y Venustiano Carranza, ricos latifundistas, no podían estar de acuerdo con el reparto de la tierra, demanda de los ejércitos zapatistas.

Para los parias la lucha continuó y continuará, la revolución no terminó en 1917, los campos de batalla recibieron nuevos cadáveres. Zapata con su ejército fue el testimonio vivo de que las aspiraciones populares no estaban cumplidas, fue el primer revolucionario que se rebeló contra el nuevo orden jurídico, el cual nunca se ha cumplido por parte de los gobernantes burgueses. En cambio, el 10 de abril de 1919, la burguesía encabezada por Venustiano Carranza, consuma mediante la traición el asesinato del General Emiliano Zapata Salazar, y descabeza así el movimiento armado. Después, los usurpadores se dedicaron de nuevo a la tarea de acumular y acrecentar inmensas fortunas en fábricas y en empresas agrícolas, para garantizar su dominio sobre los trabajadores e iniciar el desarrollo capitalista, que no se había dado debido a la lucha interna. De esta manera se crearon las condiciones para que la burguesía consolidara su poder económico.

La lucha por el poder político después del asesinato de Zapata, por parte de la burguesía nacional, constituye la historia de México hasta nuestros días, a saber:

En 1920, es asesinado Venustiano Carranza por órdenes del general Álvaro Obregón, dentro de una pugna entre distintos caudillos militares y representantes de los grupos de poder económico y político existentes.

El mayor peligro para el grupo en el poder, lo constituía el General Francisco Villa, el 20 de Julio de 1923, es acribillado el general, por órdenes del presidente Álvaro Obregón.

La historia registra la masacre de la rebelión encabezada por Adolfo Huerta en 1923-1924; la masacre de Huitzilac en 1927, dónde el mismo Obregón acabo con su adversario a la presidencia de la República Mexicana, el general Francisco Serrano y unos días después es asesinado el general Arnulfo R. Gómez en Coatepec. En 1928 muere víctima de un atentado el general Álvaro Obregón.

Después de varios asesinatos entre la burguesía nacional, Plutarco Elías Calles inicia la construcción del Partido Nacional Revolucionario, tratando de conjurar las constantes pugnas de los caudillos militares por el poder político, siendo presidente provisional Emilio Portes Gil. Así se inicia la etapa conocida como el maximato, en la cual Calles impuso su voluntad y los intereses del grupo que representaba.

En esta etapa de nuestra historia, sobresalió el fraude electoral cometido contra José Vasconcelos y la masacre en contra de sus seguidores, como la de Topilejo, donde se encontraron más de 100 cadáveres de vasconcelistas en marzo de 1930. Los fraudes electorales y el asesinato de opositores seguirían la tónica de la oligarquía para perpetuarse en el poder político, hasta llegar el periodo cardenista, en que, el gobierno se consolida políticamente, su administración pública se caracterizó por tener rasgos de democratización y de impulsar el desarrollo social, comercial y agrícola, con lo que se logró mediatizar y controlar el descontento obrero y campesino, este mismo descontento y el sentimiento anti-imperialista popular, obligaron al gobierno cardenista a expropiar las compañías petroleras de los países imperialistas, que en aquella época se preparaban para la Segunda Guerra Mundial. Fue así como la burguesía se consolidó económica y políticamente como clase social en el poder, abriendo las puertas de nuestra patria a la inversión extranjera, que hacía préstamos cada día más gravosos para el país.

En el contexto de las celebraciones por el centenario del inicio de la gesta armada de 1910, y a 91 años de la muerte de una de las figuras principales de este periodo histórico, reviste una importancia central el recordar que dicho movimiento no sólo giró en torno a las demandas de democratización del maderismo –principio cuyo cumplimiento ha sido bastante imperfecto, por lo demás–, sino también, y ante todo, se basó en reclamos sobre justicia social para los sectores más empobrecidos, entre los que tuvo un lugar central la reivindicación zapatista del derecho de los campesinos sobre la tierra.

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